De nuevo empezó la liga, no podría haber sido de peor manera, por supuesto. Ganarle al Madrid siempre es difícil, de eso somos conscientes todos los aficionados, pero lo que vimos ayer no fue precisamente un partido de fútbol...
Mi sensación de ayer del Real Zaragoza durante los primeros minutos fue muy buena, tocaban balón, y aunque lo perdían con mayor o menor facilidad, se veía un equipo unido que luchaba, todas estas expectativas cambiaron cuando el Real Madrid metió el tercer gol, el Real Zaragoza fue hacia abajo, los jugadores ya no luchaban, salían sin ganas y este equipo se convirtió en 11 personas en un campo de fútbol que ni siquiera sabían por donde iba el balón, donde estaban los jugadores del Madrid y dejaron que estos camparan a sus anchas durante los 40 minutos restantes.
Ayer el equipo de los maños no eran 11 leones mordiendo, que podrían perder 0-6 o 0-10, pero que seguían luchando, todo lo contrario, eran 11 huevones a los que les falta mucho por aprender, desde luego, pero hay algo que no se aprende, sino que viene en el ADN de cualquier buen futbolista que se precie, el orgullo por los colores, la garra la fuerza y la derrota digna, el lema no sin luchar, algo de lo que ayer el Real Zaragoza careció por completo.
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